Advocaciones marianas:
significado y devoción a la Virgen María
Las advocaciones marianas expresan las distintas formas en que los cristianos veneran a la Virgen María

¿Qué es y que significa una advocación mariana?
Una advocación mariana es una manera concreta de invocar y venerar a la Virgen María bajo un nombre, título o imagen particular. Por ejemplo, la Virgen de Guadalupe se manifestó a san Juan Diego como madre amorosa y protectora, convirtiéndose en la patrona de México y Emperatriz de América
No se trata de distintas vírgenes, sino de la misma María, contemplada desde un aspecto específico de su vida, de su misión en la historia de la salvación o de la forma como ha sido experimentada por los fieles en un lugar y tiempo determinados.
Muchas advocaciones marianas surgen de acontecimientos históricos, tradiciones antiguas, títulos teológicos o experiencias de fe vividas por el pueblo cristiano.
El significado de una advocación mariana está en la cercanía que crea entre María y los fieles. Cada nombre que le damos a la Virgen María resalta un rasgo de su maternidad, de su intercesión o de su acompañamiento espiritual, ayudando a vivir la fe desde situaciones concretas de la vida.
Las advocaciones no añaden algo nuevo a María, sino que permiten contemplarla mejor, mostrando cómo su presencia materna sigue acompañando a la Iglesia en todas las culturas, épocas y circunstancias.
¿Qué es y que significa una devoción mariana?
Las devociones marianas son la expresión del amor, la confianza y la veneración que los cristianos profesan a la Virgen María, Madre de Jesús y Madre espiritual de la Iglesia.
Esta devociones se viven de muchas formas: en el rezo del Santo Rosario, en las fiestas marianas, en las novenas, en las peregrinaciones a santuarios o en la confianza filial con la que se le presentan a María las alegrías y las preocupaciones de cada día.
Estas devociones no se limitan a prácticas externas, sino que nacen de una actitud interior de fe que se cultiva en la oración y en la vida cotidiana.
El significado de la devoción mariana está en esa relación filial y de confianza con María, que anima a imitar sus actitudes de fe, obediencia y entrega a la voluntad de Dios.
A lo largo de los siglos, los cristianos han encontrado en ella consuelo, esperanza y cercanía en medio de las dificultades. Por eso, la devoción mariana no sustituye la adoración debida solo a Dios; al contrario, es auténtica cuando conduce siempre a Jesucristo, ayuda a vivir el Evangelio con mayor profundidad y fortalece la vida espiritual en plena comunión con la Iglesia.
Diferencia entre devoción mariana y advocación mariana
La devoción mariana es la manera como una persona vive su relación con la Virgen María.
Tiene que ver con rezar, confiar en ella, acudir a María en los momentos difíciles y tratar de imitar su fe y su amor a Dios. Es algo que nace del corazón y forma parte de la vida espiritual diaria.
La advocación mariana, en cambio, es el nombre o título con el que se invoca a la Virgen María.
Cada advocación resalta un aspecto concreto de María o la forma como ha sido venerada en un lugar, una cultura o una situación particular.
Dicho de forma muy simple:
la devoción es el amor y la confianza hacia María;
la advocación es el nombre con el que ese amor se expresa.
Ambas van siempre unidas y tienen el mismo objetivo: acercarnos a Jesucristo de la mano de la Virgen María.
Advocaciones marianas más conocidas
A lo largo de los siglos, la devoción mariana se ha expresado a través de numerosas advocaciones.
Cada una resalta un aspecto particular de la maternidad, la intercesión y la cercanía de la Virgen María, ayudando a los fieles a vivir su fe desde realidades concretas.
- Virgen de Guadalupe
Madre cercana al pueblo sencillo, signo de consuelo, dignidad y esperanza.
Patrona de América y de Filipinas. - Inmaculado corazón de María
Honra el corazón puro, amoroso y compasivo de la Virgen María, simbolizando su unión con Jesús y su amor hacia la humanidad. - Virgen del Carmen
Protectora y guía espiritual, especialmente asociada a la vida interior y a la confianza en Dios.
Patrona de los conductores, de los marineros y de las almas del purgatorio. - Virgen de Fátima
Llamado a la conversión, la oración y la paz del mundo.
Patrona de la paz y de la conversión de los pueblos. - Virgen de Lourdes
Advocación ligada a la sanación, la fe sencilla y la misericordia de Dios.
Patrona de los enfermos y de los hospitales. - Virgen de los Dolores
María que acompaña el sufrimiento humano con compasión y fortaleza.
Patrona de quienes sufren, especialmente en el dolor y el duelo. - Virgen de la Candelaria
María que presenta a Jesús como luz para todos los pueblos.
Patrona de diversas ciudades y regiones; asociada a la protección y la luz de Cristo. - Virgen del Perpetuo Socorro
Refugio y ayuda constante en las dificultades de la vida.
Patrona de quienes atraviesan dificultades graves y situaciones de angustia. - Virgen de la Medalla Milagrosa
Llamado a la confianza en la gracia y a la conversión del corazón.
Patrona de la confianza en la gracia y de la conversión del corazón. - Virgen de la Merced
Signo de liberación, misericordia y auxilio en las situaciones de opresión.
Patrona de los presos y de quienes buscan liberación. - Nuestra Señora del Rosario
Invita a la contemplación de los misterios de la vida de Cristo a través de María.
Patrona del rezo del Rosario y de la vida contemplativa en la Iglesia.
