Reflexión del primer domingo de Adviento 2025:
La esperanza biblíca
Padre Reegan Soosai, CMF
Misionero Claretiano
La esperanza nace cuando confiamos en Dios incluso en la oscuridad: Él actúa, acompaña y nunca falla.

Comenzamos el Adviento 2025 con una palabra que atraviesa toda la Biblia y toda la vida cristiana: Esperanza.
Pero la esperanza bíblica no es un optimismo ingenuo ni un simple deseo de que las cosas salgan bien. La esperanza cristiana es la certeza de que Dios es fiel, que Él actúa en la historia, y que sus promesas no fallan.
El evangelio de este primer domingo de Adviento nos invita a estar preparados y caminar a la luz del Señor.
¿Qué quiere decir estar preparado?
Es decir, estar Despierto. Estar despierto es la capacidad interior de reconocer cuando sale el sol, no importa cuando y como.
"Estar despierto", en el contexto de Anthony de Mello, significa estar plenamente consciente de la realidad, libre de ilusiones y condicionamientos. Es un estado de lucidez que implica no dejarse afectar por el mundo exterior y vivir de manera auténtica, conectando con el propio propósito.
Conceptos claves
Conciencia
La base del despertar es la conciencia, que se logra al ver la realidad tal como es, en lugar de como creemos que es.
Libertad
"Estar despierto es no dejarse afectar por nada, ni por nadie. Y eso es ser libre".
Esta libertad es interior y se obtiene al soltar las ataduras mentales y emocionales.
Desapego de las ilusiones
De Mello insiste en la necesidad de abandonar el "mundo ilusorio" en el que vivimos, donde actuamos por inercia, para poder vivir de forma plena.
Propósito personal
El despertar ayuda a conectar con el propósito personal, que no está ligado al dinero, sino a la autenticidad y a un "por qué" fuerte.
Esperar
En el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel aprendió a esperar a Dios en medio de la oscuridad. En el exilio, en la pobreza, en la incertidumbre. Pero lo que sostenía al pueblo no era su fuerza, sino la palabra fiel del Señor:
“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.”
(Is 9,2)
Adviento comienza precisamente en las tinieblas, para recordarnos que la fe nace allí donde la luz todavía no se ve, pero se confía en que vendrá.
Jesús, cuando llega, no elimina mágicamente todos los problemas. Pero su nacimiento confirma para siempre que Dios cumple sus promesas. La esperanza bíblica, entonces, no depende de lo que sentimos, sino de Quién esperamos.
Por eso, San Pablo dice:
“La esperanza no defrauda”
(Rm 5,5)
Primer domingo de Adviento
En este Primer Domingo de Adviento, la Iglesia nos invita a levantar la mirada. A no acostumbrarnos a la oscuridad del mundo, ni a resignarnos.
A creer que Dios puede nacer allí donde todo parece cerrado: en nuestras familias, en nuestros jóvenes, en nuestra comunidad, en nuestros propios corazones.
La esperanza nos despierta, nos mueve, nos hace vigilar.
Jesús nos dice hoy: “Estén vigilantes”.
No para vivir con miedo, sino para vivir con deseo, con expectativa, con el corazón despierto a la presencia de Dios que viene todos los días.
Vivir la esperanza quiere decir también vivir una vida guiada por el Espíritu Santo. Encender la primera vela de la corona no es un gesto decorativo: es un acto de fe.
Es decirle al Señor:
“Creo que Tú vienes.
Creo que Tú puedes transformar mi vida.
Creo que la última palabra la tiene la luz, y no la oscuridad.”

