Una niña escogida por Dios
No necesitamos ser grandes ante los ojos del mundo para que Dios pueda hacer maravillas en nosotros; solo necesitamos un corazón dispuesto.

Cuando pienso en la Niña María, inevitablemente pienso también en una parte muy especial de mi propia historia.
Fue en su parroquia, en Envigado, donde comencé a acercarme al Señor y a servir con lo poquito que tenía: mi guitarra, mi voz y las ganas de cantar en las misas.
De hecho, en una de sus fiestas patronales escribí una canción que hoy, aunque suene un poco infantil, refleja cómo la veía entonces: Así decía y todavía tengo la música en mi mente.
Niña María la consentida, la Elegida de papá Dios
Tu eres ejemplo para todos los niños,
para los grandes con tu amor
Con tus virtudes, con tu actuar
Niña María enseña a los niños,
a sentir la presencia de Jesús
Enseña a los grandes a compartir
Evangelizando en comunidad
Niña María la elegida, la favorita de papá Dios
Fuiste concebida sin ningún pecado porque
Serías la madre de Dios
Y aqui pienso que Dios siempre comienza sus grandes obras en lo pequeño.
Los Evangelios casi no hablan de la infancia de María, pero la tradición nos la muestra creciendo en la sencillez, la humildad y el amor a Dios. María no comenzó siendo la Madre de Dios a los ojos del mundo; empezó siendo una niña que aprendía, amaba y oraba. Dios la estaba preparando.
Él también nos prepara a nosotros con gestos sencillos que podemos hacer:
- Una oración.
- Un servicio.
- Un instrumento musical.
- Una palabra de cariño.
- Un “sí” a alguien que necesita.
Yo solo quería servir con mi voz, y el recordado padre Marco Tulio me dio el espacio. Sin imaginarlo, él fue el instrumento que Dios usó para acercarme a su camino.
Por eso hoy miro a la Niña María como una invitación a confiar. Pidamos a Dios que nos ayude a tener un corazón dispuesto, humilde y capaz de decir como ella: "Sí, Señor, aquí estoy".
Oración
Niña María, enséñanos a crecer en el amor de Dios,
a confiar cuando el camino no se entiende
y a ofrecerle al Señor lo poquito que tenemos.Ayúdanos a decir que sí, porque quizá Él
también esté preparando en nosotros algo
que hoy todavía no alcanzamos a imaginar.Amén

