Novena a San José día 2: José, custodio del misterio de Dios

San José fue escogido por Dios para custodiar a Jesús y a María. Por eso acudimos a él con confianza, seguros de su protección e intercesión.

Audio Novena a San José día 2

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,
Amén.

San José, fiel custodio de Jesús y María,
intercede por la salvación del alma mía.

San José, custodio fiel del Redentor,
tú que supiste confiar cuando no entendías,
enséñanos a vivir abiertos a la voluntad de Dios.

Padre silencioso y obediente,
acoge nuestras inquietudes,
protege nuestras familias
y guíanos siempre hacia Jesús.

Amén.

Mateo 1, 18

“La generación de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba desposada con José; y antes de vivir juntos resultó que había concebido por obra del Espíritu Santo.”

La vida de José estuvo rodeada de misterio.

El Evangelio no nos cuenta sus pensamientos ni sus preguntas,
pero podemos imaginar el asombro y la confusión que debió sentir al descubrir el embarazo de María.

Nada parecía encajar con sus planes.
Nada correspondía a lo que él esperaba para su vida.

Y, sin embargo, Dios estaba actuando.

José nos enseña algo profundamente humano y profundamente espiritual:
no todo en la vida se entiende de inmediato.

Hay momentos en los que Dios obra en silencio,
cuando su presencia parece esconderse detrás de acontecimientos que no comprendemos.

José no reaccionó con dureza ni con resentimiento.
Su corazón permaneció abierto al misterio.

Por eso Dios pudo confiarle el cuidado de su Hijo.

También nosotros vivimos situaciones que no comprendemos:
preguntas sin respuesta,
caminos inesperados,
momentos en los que el plan de Dios parece oculto.

San José nos enseña que el misterio no es un obstáculo para la fe…
es el lugar donde la fe madura.

Haz una pausa.

Piensa en algo de tu vida que todavía no comprendes.
Algo que te gustaría explicar o resolver de inmediato.

Pon esa situación en las manos de Dios
y pídele a San José un corazón paciente y confiado.

San José,

enséñanos a acoger con paz los misterios de Dios,
a confiar incluso cuando no comprendemos
y a mantener el corazón abierto a su obra en nuestra vida.

Presenta con fe a San José la intención que hoy llevas en el corazón. Puedes escribirla y dejarla junto a una imagen suya como signo de confianza.

Hoy me propongo aceptar con paz algo que no comprendo, confiando en que Dios también obra en lo que no alcanzo a entender.

Hoy ponemos en tus manos, San José:

  • las preguntas que llevamos en el corazón
  • las situaciones que no entendemos
  • las decisiones que nos generan incertidumbre
  • los momentos en los que la fe se vuelve más difícil

Custodia nuestra confianza en Dios.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

R/
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R/
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

San José,
hombre de corazón abierto al misterio de Dios,
enséñanos a caminar con fe
cuando el camino no es claro
y a confiar siempre en la providencia del Padre.

San José ruega por nosotros

R/ para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

En el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo,

Amén.

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