Novena de la Divina Misericordia de santa Faustina Kowalaska
La novena de la Divina Misericordia es una oración de nueve días que comienza el Viernes Santo y prepara el corazón para la Fiesta de la Misericordia, invitando a confiar en el amor de Dios.

Durante nueve días, la novena invita a presentar distintas intenciones por toda la humanidad, ampliando el corazón y confiando cada situación en la misericordia de Dios.
Novena de la Divina Misericordia
Según la revelación recibida por santa Faustina Kowalaska, Jesucristo le dijo:
«Deseo que durante estos nueve días guíes a las almas a la fuente de mi misericordia, para que encuentren fortaleza, consuelo y toda gracia que necesiten en las dificultades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte.
Hoy guiarás a un grupo diferente de almas a mi Corazón y las sumergirás en el mar de mi misericordia. Y yo las guiaré a todas a la casa de mi Padre. Lo harás en esta vida y en la otra. Y no negaré nada a ninguna alma que guíes a la fuente de mi misericordia. Cada día pedirás a mi Padre gracias por estas almas por medio de mi dolorosa Pasión».
Día 1: por toda la humanidad, especialmente los pecadores
Día 2: por los sacerdotes y las almas consagradas
Día 3: por las almas piadosas y fieles
Día 4: por quienes no creen y aún no conocen a Dios
Día 5: por las almas separadas de la Iglesia
Día 6: por las almas mansas y humildes
Día 7: por quienes honran la misericordia de Dios
Día 8: por las almas del purgatorio
Origen de la novena de la Divina Misericordia
La devoción a la Divina Misericordia se difundió en la Iglesia a través del mensaje recibido por santa Faustina Kowalska. En su diario espiritual, Jesús invita a redescubrir la profundidad de su misericordia y a confiar plenamente en Él.
Dentro de este mensaje, la novena ocupa un lugar especial. Jesús propone dedicar nueve días a presentar distintas almas a su corazón, como una forma concreta de interceder por el mundo entero.
¿Qué es la novena de la Divina Misericordia?
La novena de la Divina Misericordia es una oración de nueve días en la que, cada jornada, se ofrece una intención particular confiando a Dios diferentes grupos de personas.
Más que una simple repetición de oraciones, es un camino de intercesión que invita a salir de lo personal para poner en manos de Dios las necesidades de toda la humanidad.
¿Cuándo empieza la novena a la Divina Misericordia?
La novena comienza el Viernes Santo, el día en que la Iglesia contempla la Pasión de Cristo. A partir de ese momento, se rezan nueve días consecutivos hasta llegar a la víspera del Domingo de la Divina Misericordia, celebrado el segundo domingo de Pascua.
Este recorrido une el sacrificio de Jesús con la celebración de su misericordia, ayudando a vivir con mayor profundidad el tiempo pascual.
Cómo se reza la novena de la Divina Misericordia paso a paso
Cada día de la novena sigue una estructura sencilla que facilita la oración.
Primero, se presenta la intención correspondiente al día. Luego se reza la oración propia, ofreciendo al Padre esa intención por los méritos de la Pasión de Cristo. Finalmente, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia como acto de confianza y súplica.
Este ritmo diario permite vivir la novena de manera constante, creando un espacio de oración que se sostiene a lo largo de los nueve días.
Qué se pide en cada día de la novena de la Divina Misericordia
Cada día de la novena está dedicado a un grupo específico de personas: desde los pecadores hasta los sacerdotes, las almas devotas, quienes no creen o quienes más necesitan de la misericordia de Dios.
Esta diversidad de intenciones amplía la mirada del corazón, invitando a rezar no solo por necesidades propias, sino por toda la humanidad.
De este modo, la novena se convierte en un camino de intercesión que ayuda a vivir una fe más abierta y comprometida con los demás.
Cómo vivir la devoción a la Divina Misericordia hoy
La novena es una forma concreta de acercarse a la misericordia de Dios, especialmente en momentos como la Semana Santa y el tiempo pascual.
Puede acompañarse con otras prácticas como la Coronilla de la Divina Misericordia o la oración personal diaria. Integrar esta devoción en la vida cotidiana ayuda a mantener una actitud de confianza, incluso en medio de las dificultades.
