Novena de la Virgen de la Candelaria día 1

Reza la novena a la Virgen de la Candelaria y confía tus necesidades a la luz de Cristo.

Audio Novena de la Virgen de la Candelaria día 1

Novena de la Virgen de la Candelaria día 1

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,
Amén.

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;

por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;


también me pesa porque podéis
castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta.


Amén

Virgen santísima de la Candelaria,
madre que presentaste a tu Hijo en el templo
como luz para alumbrar a las naciones,
ilumina también nuestro camino.

Tú que llevas en tus brazos a Cristo,
enséñanos a recibirlo en el corazón
y a seguirlo con fe sincera.

Ampara nuestras necesidades,
consuela nuestras penas
y guíanos siempre hacia tu Hijo Jesús,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

La Virgen de la Candelaria no se guarda la luz para sí.
Ella sostiene a Jesús en sus brazos y lo ofrece al mundo.
Así también, en nuestra vida espiritual, María no ocupa el lugar de Dios, sino que nos conduce hacia Él.

Comenzar esta novena es aceptar que necesitamos luz.
Reconocer que no siempre tenemos claridad,
que a veces avanzamos con miedo o cansancio,
pero que no estamos solos.

Hoy podemos pedir la gracia de abrir el corazón,
de dejarnos guiar,
de permitir que Cristo ilumine aquellas áreas
donde todavía hay sombras.

María, madre de la luz,
camina con nosotros.

Nuestra Señora de la Candelaria,
al iniciar esta novena ponemos en tus manos
nuestras intenciones y necesidades.

Tú que mostraste al mundo la luz verdadera,
enciende en nuestro corazón el deseo de buscar a Dios
por encima de todo.

Cuando la vida se vuelve oscura
y no entendemos los caminos del Señor,
recuérdanos que tu Hijo nunca deja de caminar a nuestro lado.

Virgen santa,
enséñanos a confiar,
a esperar sin desesperar,
a creer incluso cuando no vemos.

Hoy te presentamos nuestras intenciones
(silencio para la petición personal)

Intercede por nosotros
y guíanos hacia la luz de Cristo.

Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

R/
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R/
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

Virgen de la Candelaria,
madre tierna y luminosa,
quédate con nosotros.
Ilumina nuestro corazón,
sostén nuestra esperanza
y guíanos siempre hacia Jesús.

Amén.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,

Amén.

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