Novena de la Virgen de la Candelaria día 2

Reza la novena a la Virgen de la Candelaria y confía tus necesidades a la luz de Cristo.

Audio Novena de la Virgen de la Candelaria día 2

Novena de la Virgen de la Candelaria día 2

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,
Amén.

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;

por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;


también me pesa porque podéis
castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta.


Amén

Virgen santísima de la Candelaria,
madre que presentaste a tu Hijo en el templo
como luz para alumbrar a las naciones,
ilumina también nuestro camino.

Tú que llevas en tus brazos a Cristo,
enséñanos a recibirlo en el corazón
y a seguirlo con fe sincera.

Ampara nuestras necesidades,
consuela nuestras penas
y guíanos siempre hacia tu Hijo Jesús,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

María y José llevan a Jesús al templo.
No hacen algo extraordinario a los ojos del mundo,
pero en ese gesto sencillo ofrecen al Padre lo más valioso que tienen.

También nosotros estamos llamados a ofrecer nuestra vida a Dios.
No solo en los grandes momentos,
sino en lo cotidiano:
el trabajo, la familia, las preocupaciones, los sueños.

A veces queremos controlar todo,
entender cada paso,
asegurarnos de que nada se salga de nuestros planes.
Pero la fe crece cuando aprendemos a confiar,
como María, que guardaba todo en su corazón
aunque no siempre comprendiera.

Hoy podemos pedir la gracia de entregarnos con sencillez,
de aceptar la voluntad de Dios
y de creer que, incluso en lo que no entendemos,
Él está guiando nuestro camino.

María de la Candelaria,
enséñanos a ofrecer nuestra vida al Señor.

Nuestra Señora de la Candelaria,
tú y san José llevaron a Jesús al templo
para cumplir la voluntad del Padre.

Enséñanos a vivir con ese mismo espíritu de obediencia,
a confiar en Dios incluso cuando no comprendemos del todo sus caminos,
y a ofrecerle nuestra vida tal como es.

Cuando nos cueste aceptar lo que no elegimos,
recuérdanos que el Señor obra en silencio
y que su amor nunca abandona a quien se entrega a Él.

Virgen fiel,
presenta ante tu Hijo nuestras intenciones
(silencio para la petición personal)

y ayúdanos a decir cada día:
hágase la voluntad de Dios.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

R/
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R/
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

Virgen de la Candelaria,
madre tierna y luminosa,
quédate con nosotros.
Ilumina nuestro corazón,
sostén nuestra esperanza
y guíanos siempre hacia Jesús.

Amén.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,

Amén.

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