Novena de la Virgen de la Candelaria día 4

Reza la novena a la Virgen de la Candelaria y confía tus necesidades a la luz de Cristo.

Audio Novena de la Virgen de la Candelaria día 4

Novena de la Virgen de la Candelaria día 4

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,
Amén.

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;

por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;


también me pesa porque podéis
castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta.


Amén

Virgen santísima de la Candelaria,
madre que presentaste a tu Hijo en el templo
como luz para alumbrar a las naciones,
ilumina también nuestro camino.

Tú que llevas en tus brazos a Cristo,
enséñanos a recibirlo en el corazón
y a seguirlo con fe sincera.

Ampara nuestras necesidades,
consuela nuestras penas
y guíanos siempre hacia tu Hijo Jesús,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

María escucha palabras difíciles:
su Hijo será signo de contradicción
y una espada atravesará su corazón.
No son promesas de comodidad,
pero ella permanece.

La vida cristiana no está libre de dolor.
Todos atravesamos momentos de oscuridad:
enfermedades, pérdidas, conflictos, dudas.
En esos instantes podemos sentir que la luz se ha apagado.

Pero la Virgen de la Candelaria nos recuerda
que la luz de Cristo no depende de nuestras emociones
ni de la ausencia de problemas.
Él sigue presente, incluso cuando no lo sentimos.

Hoy podemos pedir la gracia de mantenernos firmes,
de no perder la esperanza
y de confiar en que después de la noche
siempre llega el amanecer.

María, madre que conoce el dolor,
camina con nosotros en nuestras pruebas.

Nuestra Señora de la Candelaria,
en el templo escuchaste que una espada atravesaría tu alma.
Aun así, no huiste,
sino que permaneciste firme junto a tu Hijo.

Acompáñanos en los momentos de prueba,
cuando el dolor, la incertidumbre o el miedo
nublan nuestra esperanza.

Enséñanos a confiar incluso en medio de la oscuridad,
a creer que la luz de Cristo no se apaga
aunque nuestros ojos no la vean.

Virgen valiente y fiel,
presenta ante tu Hijo nuestras intenciones
(silencio para la petición personal)

y sostén nuestra fe cuando nos sintamos débiles.

Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

R/
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R/
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

Virgen de la Candelaria,
madre tierna y luminosa,
quédate con nosotros.
Ilumina nuestro corazón,
sostén nuestra esperanza
y guíanos siempre hacia Jesús.

Amén.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,

Amén.

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