Novena de la Virgen de la Candelaria día 7

Reza la novena a la Virgen de la Candelaria y confía tus necesidades a la luz de Cristo.

Audio Novena de la Virgen de la Candelaria día 7

Novena de la Virgen de la Candelaria día 7

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,
Amén.

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;

por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;


también me pesa porque podéis
castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta.


Amén

Virgen santísima de la Candelaria,
madre que presentaste a tu Hijo en el templo
como luz para alumbrar a las naciones,
ilumina también nuestro camino.

Tú que llevas en tus brazos a Cristo,
enséñanos a recibirlo en el corazón
y a seguirlo con fe sincera.

Ampara nuestras necesidades,
consuela nuestras penas
y guíanos siempre hacia tu Hijo Jesús,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

La vida de Jesús en Nazaret fue un tiempo de crecimiento.
No todo ocurrió de inmediato.
Hubo aprendizaje, espera, procesos.

También nuestra vida espiritual es un camino,
no un punto de llegada instantáneo.
Hay momentos de claridad
y otros de búsqueda.
Hay avances y retrocesos.

María acompaña ese proceso con paciencia.
No exige resultados rápidos,
sino que confía en la obra de Dios
que se va realizando paso a paso.

Hoy podemos pedir la gracia
de aceptar nuestros tiempos,
de no desanimarnos por nuestras limitaciones
y de creer que el Señor nos conduce
hacia una vida cada vez más luminosa.

Virgen de la Candelaria,
enséñanos a crecer en la luz de tu Hijo.

Nuestra Señora de la Candelaria,
tu Hijo creció en sabiduría, en estatura
y en gracia ante Dios y los hombres.

Acompáñanos también a nosotros
en nuestro camino de crecimiento interior.
Enséñanos a aprender de cada experiencia,
a madurar en la fe
y a dejarnos transformar por el amor de Dios.

Que no nos quedemos detenidos en el pasado,
sino que avancemos confiados,
sabiendo que el Señor trabaja en nosotros
aunque no siempre lo notemos.

Virgen paciente,
presenta ante tu Hijo nuestras intenciones
(silencio para la petición personal)

y ayúdanos a crecer cada día
en la luz de Cristo.

Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

R/
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R/
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

Virgen de la Candelaria,
madre tierna y luminosa,
quédate con nosotros.
Ilumina nuestro corazón,
sostén nuestra esperanza
y guíanos siempre hacia Jesús.

Amén.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,

Amén.

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