Novena de la Virgen de la Candelaria día 8

Reza la novena a la Virgen de la Candelaria y confía tus necesidades a la luz de Cristo.

Audio Novena de la Virgen de la Candelaria día 8

Novena de la Virgen de la Candelaria día 8

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,
Amén.

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;

por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;


también me pesa porque podéis
castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta.


Amén

Virgen santísima de la Candelaria,
madre que presentaste a tu Hijo en el templo
como luz para alumbrar a las naciones,
ilumina también nuestro camino.

Tú que llevas en tus brazos a Cristo,
enséñanos a recibirlo en el corazón
y a seguirlo con fe sincera.

Ampara nuestras necesidades,
consuela nuestras penas
y guíanos siempre hacia tu Hijo Jesús,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

Esperar no siempre es fácil.
Queremos respuestas rápidas,
soluciones inmediatas,
caminos claros sin incertidumbre.

Sin embargo la historia de la salvación
está llena de esperas.
Simeón aguardó muchos años.
Ana perseveró en la oración.
María confió sin ver todo el plan.

La esperanza cristiana no es pasividad.
Es una confianza activa:
seguir caminando,
seguir rezando,
seguir creyendo
aunque todavía no veamos la meta.

Hoy pidamos la gracia
de no rendirnos ante la demora,
de mantener el corazón firme
y de recordar que la luz de Cristo
siempre llega a su tiempo.

Virgen de la Candelaria,
enséñanos a esperar con confianza.

Nuestra Señora de la Candelaria,
Simeón proclamó que tu Hijo
es señal de esperanza para quienes lo esperan.

Sostén nuestra confianza
cuando el camino se hace largo
y los resultados no llegan como deseamos.

Enséñanos a esperar sin cansarnos,
a confiar sin desesperar,
a creer que Dios cumple sus promesas
aunque el tiempo nos parezca lento.

Virgen esperanzada,
presenta ante tu Hijo nuestras intenciones
(silencio para la petición personal)

y mantén encendida en nosotros
la luz de la esperanza.

Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

R/
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

R/
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

Virgen de la Candelaria,
madre tierna y luminosa,
quédate con nosotros.
Ilumina nuestro corazón,
sostén nuestra esperanza
y guíanos siempre hacia Jesús.

Amén.

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo,

Amén.

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