Peregrinos de la esperanza
año jubilar 2025
Serie semillas de esperanza
Semilla 41: Tú eres la semilla de la esperanza

Padre Reegan Soosai, CMF
Misionero Claretiano

Tú eres la semilla viva de Dios: portador de esperanza, amor y renovación para la humanidad, la Iglesia y el mundo.

Audio Padre Reegan

Queridos peregrinos de Esperanza del año jubilar 2025!

Al llegar al final de esta serie de Semillas de Esperanza, quiero decirte con amor y confianza que:

Tú eres una hermosa semilla que Dios ha plantado en la tierra.

Recuerdo que, entre el centro de Chicago y nuestro seminario, hay un cartel que dice simplemente:

“You are beautiful” (Eres hermoso).

Uno de los misioneros claretianos me dijo que cada vez que ve ese cartel, le llena de alegría y esperanza. En verdad, cada uno de ustedes es esa hermosa semilla de esperanza en el mundo.

El Papa Francisco solía decir:

"Sé vivir humildemente, y sé vivir en la abundancia; sé vivir en frío y calor, porque ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí."
Papa Francisco

Lo eres, incluso antes de descubrir tu misión, ya eres una.

Quienes han vivido la experiencia del Cursillo saben que, después de tres días de retiro, el resto de la vida se llama “el cuarto día”. De la misma manera, después de recorrer estas 40 Semillas de Esperanza:

La semilla número 41 eres tú: la continuación viva de todas las reflexiones, virtudes e inspiraciones que hemos compartido.

El significado bíblico del número 40

En la Biblia, el número 40 tiene un profundo significado simbólico y espiritual.

Representa con frecuencia un tiempo de prueba, purificación, preparación y transformación: un período durante el cual las personas o las comunidades son puestas a prueba y renovadas por Dios.

1. Tiempo de prueba y purificación

El diluvio

"Llovió durante 40 días y 40 noches en tiempos de Noé."
(Génesis 7:12)

Simboliza la purificación de la tierra y un nuevo comienzo.

Moisés en el Sinaí

"Moisés pasó 40 días y 40 noches en el monte recibiendo la Ley."
(Éxodo 24:18)

Representa la comunión con Dios y la recepción de su instrucción.

El pueblo de Israel

"Los israelitas vagaron 40 años por el desierto."
(Números 14:33–34)

Fue un tiempo de prueba, purificación y preparación para entrar en la Tierra Prometida.

2. Preparación para una misión

Elías

"El profeta caminó 40 días hasta el monte Horeb para encontrarse con Dios."
(1 Reyes 19:8)

Un camino de renovación y encuentro con el Señor.

Jesús

"Después de su bautismo, Jesús ayunó y oró en el desierto durante 40 días antes de iniciar su ministerio público."
(Mateo 4:1–2)

Tiempo de preparación espiritual y de victoria sobre la tentación.

3. Transformación y renovación

Nínive

"Dios dio al pueblo de Nínive 40 días para convertirse."
(Jonás 3:4)

Representa la misericordia y la oportunidad de conversión.

Después de la resurrección

"Jesús se apareció a sus discípulos durante 40 días antes de ascender al cielo."
(Hechos 1:3)

Tiempo de fortalecimiento de la fe y de preparación de la Iglesia para la misión.

En resumen

Prueba → Transformación → Nuevo comienzo

El número 40 simboliza el paso de lo viejo a lo nuevo, del pecado a la gracia, de la debilidad humana a la fuerza divina. No es solo tiempo cronológico, sino tiempo espiritual: el período que Dios utiliza para formar, purificar y preparar a su pueblo.

De las cuarenta semillas a la número cuarenta y una

A lo largo de estas reflexiones he compartido contigo 40 Semillas de Esperanza —momentos para detenerse, orar y crecer.

Toma una semilla cada semana, cada mes o cada año; medítala y trata de cultivar su esencia en tu vida diaria.

En mi propia experiencia, he conocido personas del norte al sur, del este al oeste, provenientes de más de 50 países. He visitado y trabajado en más de 25 de ellos, he aprendido 10 lenguas y vivido en siete culturas diferentes. Y en todo ello he descubierto una verdad constante:

Hay mucha bondad y buena voluntad en la humanidad.
Un mundo mejor es posible.

1. Tú eres la semilla viva de Dios

Desde el principio, Dios ha plantado en cada persona una chispa de vida divina —la capacidad de amar, soñar, sanar y reconstruir. No eres un accidente en la creación, sino una semilla que lleva dentro de sí la eternidad.

El mundo se fija en las apariencias, pero Dios ve el potencial. Como una semilla escondida en la tierra, tus dones pueden parecer pequeños o invisibles, pero, al ser confiados al suelo de la gracia, tienen el poder de renovar familias, comunidades e incluso a la Iglesia.

Ser la semilla de Dios significa dejar que su Palabra eche raíces en ti. Significa confiar en el lento trabajo de Dios, incluso cuando el crecimiento no se ve. Significa creer que tu fidelidad diaria —tus oraciones, tu bondad, tu servicio— no son en vano. Son las germinaciones silenciosas de la esperanza con las que Dios transforma el mundo.

2. Una semilla de esperanza para la humanidad

Vivimos tiempos marcados por la desesperanza, el conflicto y la indiferencia. Sin embargo, la respuesta de Dios ante la oscuridad siempre ha sido una persona llena de luz.

Cada santo, profeta o constructor de paz comenzó siendo una persona común que permitió que la esperanza de Dios floreciera en su interior. Tú también estás llamado a ser esa semilla: a sembrar compasión donde hay dolor, diálogo donde hay división, y verdad donde hay confusión.

La esperanza es contagiosa. No grita ni busca atención; crece en silencio, a través de gestos de ternura, palabras de aliento y fidelidad al bien. Cuando eliges perdonar, escuchar, sonreír o perseverar a pesar de las pruebas, te conviertes en un testimonio viviente de que la esperanza es más fuerte que el miedo.

3. Una semilla de esperanza para la Iglesia

La Iglesia necesita creyentes que vivan su fe con convicción y alegría. Cada bautizado no es solo un miembro del Cuerpo de Cristo, sino también un portador de renovación.

El futuro de la Iglesia no depende únicamente de planes o estructuras, sino de personas cuya vida proclame el Evangelio con autenticidad y amor.

Ser una semilla de esperanza en la Iglesia significa orar por la unidad, servir con humildad y construir puentes en lugar de muros. Mira tu parroquia, tu comunidad, tu vocación, como tierra fértil donde Dios desea hacer crecer su Reino. Recuerda: cada gran movimiento de gracia comenzó con un solo corazón que dijo “sí” a Dios.

4. Rendición y crecimiento

"Una semilla no puede crecer si antes no cae en tierra y muere. "
(Juan 12:24)

Este es el secreto de la esperanza cristiana.

Para dar fruto para Dios, para la humanidad y para la Iglesia, debemos dejar atrás el egoísmo, el orgullo y el miedo. El crecimiento requiere rendición: confiar en que, al morir a nosotros mismos, surge una nueva vida.

Haz de esta cuadragésima primera semilla tu oración personal:

“Señor, plántame donde Tú quieras.
Haz de mi vida tierra para tu Reino.
Que mis palabras lleven paz,
mis manos, sanación,
y mi presencia, esperanza.”

5. La cosecha de la esperanza

Al mirar hacia atrás en las cuarenta semillas, comprendemos que nunca estuvieron separadas. Cada una preparaba el camino para esta verdad final:

La esperanza no es algo que se encuentra; es algo en lo que uno se convierte.

El sueño de Dios es que cada uno de nosotros sea una semilla viva de su promesa —arraigada en la fe, regada por el amor y dirigida hacia el cielo.

Que tu vida, en todas sus estaciones, sea un jardín de esperanza, donde otros puedan descansar, sanar y descubrir la belleza de la presencia de Dios.

Tú eres la semilla número cuarenta y uno, la señal de que la esperanza ha echado raíces y ha comenzado a dar fruto.

Oración final

Señor de la vida y de la esperanza,
Tú has plantado tu Palabra en nosotros
y, por tu Espíritu, nos haces crecer.
Enséñanos a vernos como tus semillas:
pequeñas, humildes, pero llenas de amor.
Que nuestras vidas lleven esperanza a los demás,
luz al mundo y alegría a tu Iglesia.
Amén.

Tú eres la semilla número cuarenta y uno,
la señal de que la esperanza ha echado raíces y ha comenzado a dar fruto.

¡Somos peregrinos de la esperanza!
¡Que viva la esperanza!

Subir

Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia en nuestro sitio. Al continuar navegando, aceptas su uso Saber más