Semillas espirituales de Nuestra Señora de Fátima
Quinto día: Amistad que refleja el amor de Dios

Padre Reegan Soosai, CMF
Misionero Claretiano

La verdadera amistad no nos aleja de Dios, sino que nos ayuda a crecer en la fe, a perseverar en el amor y a caminar juntos hacia Cristo.

 Ilustración religiosa sobre la amistad cristiana inspirada en la Virgen de Fátima, donde Jesús, María y los pastorcitos acompañan a un grupo de jóvenes reunidos en oración y fraternidad, resaltando la amistad verdadera, la fe y el amor de Dios.

Cita: «Ámense unos a otros como yo los he amado.» (Jn 13,34)

La importancia de las amistades verdaderas

El speaker Matthew Kelly habla de una experiencia de su niñez:

él fue con su padre a ver un partido de béisbol de su hermano. En ese momento su papá le preguntó cómo iba todo, ya que ellos se habían mudado de ciudad: “

¿Tienes amigos?”

Matthew le respondió:

“Todo va bien… pero no sé si tengo amigos o no.”

Entonces su padre le dijo algo muy importante:

“A los amigos se les elige. Si puedes tener amigos verdaderos que se puedan contar con los dedos de una mano, tu vida será una bendición.”

También le enseñó que hay que aprender a elegir bien las amistades.

Si yo les pregunto hoy:

¿cuántos amigos verdaderos y auténticos tienen ustedes? ¿Con quién pueden contar en todo momento?

«Hay amigos que llevan a la ruina, y hay amigos más fieles que un hermano.» (Pr 18,24)

Jesús nos llama amigos

Jesús nos dice en el Evangelio:

“Ustedes son mis amigos y yo los he elegido.”

Dejemos que estas palabras entren profundamente en nuestro corazón. Si Jesús me ha elegido desde el bautismo, ¿cómo tengo que vivir mi vida? ¿Qué tipo de amigo estoy siendo para los demás?

La verdadera amistad refleja el amor de Dios. Un verdadero amigo no nos aleja de Dios, sino que nos acerca más a Él.

Un verdadero amigo corrige con amor, acompaña en el sufrimiento, celebra nuestros logros y permanece fiel aun en los momentos difíciles.

Hoy vivimos en un mundo donde tenemos muchos contactos, muchos seguidores en redes sociales, pero a veces muy pocas amistades profundas y sinceras.

Los santos como amigos espirituales

Algo que nos puede ayudar es tener un santo como amigo espiritual. Personalmente, hay varios santos a quienes acudo para pedir favores espirituales, especialmente inspiración y ayuda para vivir mejor mi fe.

El primero es San Sebastian, porque crecí en un barrio llamado San Sebastián y, desde muy temprana edad, tenía una gran devoción hacia él, sobre todo por su valentía y por las historias de protección contra el mal. Recuerdo haber escuchado historias sobre flechas que salían contra el mal cuando hacíamos las procesiones por las noches. Todo eso marcó profundamente mi infancia y mi fe.

El segundo es Antonio María Claret, nuestro fundador, por su inmenso trabajo misionero en España, las islas canarias y Cuba. Su pasión evangelizadora y su amor por la Palabra de Dios siguen siendo una inspiración para mí.

La tercera es Madre Teresa de Calcuta, por su servicio humilde a los más pobres y necesitados. Ella nos enseña que el verdadero amor se demuestra en las pequeñas acciones hechas con gran amor.

¿Quiénes son sus santos amigos? ¿Tienen algún santo o santa a quien acuden en los momentos difíciles o que les inspira a vivir mejor? Si quieren, pueden compartirlo con la persona que está al lado de usted.

Amistades que transforman la vida

Hay una historia muy profunda en la vida de Óscar Romero:

Cuando él era obispo, muchos pensaban que era una persona muy reservada y prudente frente a las injusticias sociales. Pero tenía un gran amigo jesuita: Rutilio Grande.

El padre Rutilio trabajaba cerca de los pobres, defendía a los campesinos y anunciaba el Evangelio con valentía. Su amistad con Romero fue muy importante porque le ayudó a abrir más el corazón al sufrimiento del pueblo.

En 1977, el padre Rutilio Grande fue asesinado mientras iba a celebrar la misa. Cuando Romero vio el cuerpo de su amigo, quedó profundamente impactado. Esa amistad cambió su vida. Romero comprendió que no podía quedarse callado frente al dolor y la injusticia. Desde entonces comenzó a hablar con más fuerza en defensa de los pobres y perseguidos. Muchas personas dicen que el martirio de su amigo despertó en él una nueva valentía pastoral.

Qué importante es tener amigos santos que nos acerquen más a la verdad, al Evangelio y al amor de Dios.

La amistad vivida en Fátima

En las apariciones de Nuestra Señora de Fátima vemos también esta amistad que refleja el amor de Dios.

Los tres pastorcitos —Francisco Marto, Jacinta Marto y Lúcia dos Santos— eran amigos unidos por la fe y por la presencia de la Virgen María. Ellos rezaban juntos, sufrían juntos y también se animaban mutuamente a ser fieles a Dios.

Cuando vinieron las persecuciones, las burlas y hasta las amenazas, ninguno abandonó al otro. Permanecieron unidos porque su amistad estaba fundada en Dios.

Las características de una amistad verdadera

Una verdadera amistad tiene algunas características importantes: confianza, fidelidad, sinceridad, sacrificio y presencia. Un amigo verdadero sabe escuchar, no solamente hablar. Un amigo verdadero no aparece solo en los momentos buenos, sino también en las dificultades.

A veces la mejor prueba de amistad es permanecer al lado de alguien cuando todos los demás se han ido.

Jesús mismo nos mostró esto en la cruz:

“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13).

Así ama Jesús, y así estamos llamados a amar nosotros.

Cómo crecer en amistad con Jesús

Pero también tenemos que preguntarnos: ¿cómo crecer en la amistad con Jesús? Como toda amistad, la amistad con Cristo necesita tiempo, diálogo y cercanía. Crecemos en amistad con Jesús cuando participamos con fe en la Eucaristía, porque allí Él se entrega totalmente a nosotros.

Crecemos cuando hacemos lectura diaria de la Biblia y dejamos que su Palabra ilumine nuestra vida. Crecemos cuando hacemos oración diaria, hablando con Jesús con sencillez y confianza, como se habla con un amigo.

También crecemos mediante las conversaciones espirituales, compartiendo nuestra fe con personas que nos ayudan a acercarnos más a Dios.

El Rosario, la adoración al Santísimo y la confesión frecuente son también caminos concretos para fortalecer esta amistad que nunca termina.

Amistades que ayudan a caminar hacia el cielo

Qué hermoso sería si nuestras amistades fueran así: amistades que ayudan a rezar, a perseverar, a hacer el bien y a caminar hacia el cielo. La Virgen de Fátima vino a recordarnos que no caminamos solos. María quiere ser nuestra Madre y también nuestra amiga espiritual, llevándonos siempre hacia Jesús.

Hoy podemos preguntarnos:

  • ¿Mis amistades me acercan a Dios o me alejan de Él?
  • ¿Soy un amigo fiel y sincero?
  • ¿Ayudo a otros a crecer en la fe?
  • ¿Tengo tiempo para Jesús, el mejor amigo que nunca falla?
    Antonio Maria Claret decía: “El que ama a Jesucristo ama también a su prójimo.” Cuando Cristo habita en nuestro corazón, aprendemos a amar de verdad.

Pidamos hoy a la Virgen de Fátima la gracia de tener amistades santas, sinceras y llenas del amor de Dios.

Oración final

Virgen Santísima de Fátima,
Madre buena y llena de ternura,
enséñanos a vivir en amistad verdadera.
Ayúdanos a acercarnos más a Jesús
y a ser amigos que reflejen su amor, su paz y su fidelidad.
Protege a nuestros jóvenes, nuestras familias y nuestras comunidades.
Que nunca nos alejemos de tu Hijo
y que caminemos siempre unidos en la fe.

Amén.

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