Semillas espirituales de Nuestra Señora de Fátima
Tercer día: Perseverancia que fortalece la fe (conversión)
Padre Reegan Soosai, CMF
Misionero Claretiano
La perseverancia cristiana no consiste en no caer nunca, sino en volver continuamente a Dios, permanecer en la gracia y seguir caminando con fe cada día.

Cita: «El que persevere hasta el final se salvará.» (Mt 24,13)
Una fe que persevera cada día
Queridos hermanos y hermanas,
Oración filial y apostólica de San Antonio Maria Claret:
¡Oh, Dios mío, ¡y Padre mío!,haced que os conozca y que os haga conocer;
que os ame y os haga amar;
que os sirva y os haga servir;
que os alabe y os haga alabar de todas las criaturas.
Dadme, Padre mío,
que todos los pecadores se conviertan,
que todos los justos perseveren en gracia
y todos consigamos la eterna gloria.
Amén.
Si supieras que vas a morir mañana, ¿hay algo que quisieras hacer por Dios y aún no lo has hecho? Entonces, ¿por qué no comenzar hoy mismo?
La palabra “perseverancia” viene del latín perseverantia.
Se forma a partir de:
- perseverare = “mantenerse firme”, “persistir”
- compuesto por:
- per = “a través de”, “con intensidad”
- severus = “serio”, “riguroso”, “constante”
Por lo tanto, “perseverancia” significa mantenerse firme con constancia y seriedad a lo largo del tiempo, sin rendirse ante las dificultades.
La perseverancia en el mensaje de Fátima
Uno de los elementos centrales de las apariciones de la Virgen en Fátima fue su llamado a los niños —y también a nosotros hoy— a perseverar en el rezo del Rosario y en ofrecer sacrificios y mortificaciones por la paz y la conversión de los pecadores.
Créanme, hermanos:
los sacrificios que hacemos con un buen corazón por un bien espiritual agradan profundamente al Señor, y Él los bendice.
A veces, cuando pensamos en sacrificios, imaginamos grandes cosas. Y sí, son importantes. Pero con frecuencia, los sacrificios más valiosos se encuentran en las pequeñas decisiones de cada día:
- elegir rezar media hora en lugar de perder el tiempo en la televisión o el celular;
- elegir palabras amables en lugar de palabras duras;
- elegir hacer el bien en lugar de causar daño;
- elegir renunciar a algo para ayudar a los demás.
Esos momentos son sagrados. Y el momento más grande y sagrado es la celebración de la Eucaristía.
En Fátima, la Virgen no prometió una vida sin sufrimiento. Al contrario, habló de pruebas, de sacrificio, de la necesidad de conversión. Pero también insistió en algo esencial:
perseverar en la oración, especialmente el Rosario, y volver el corazón a Dios.
La Virgen dijo a los pastorcitos:
“Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores.”
Ese llamado es un camino de perseverancia. No es algo de un día, es una fidelidad constante.
La conversión es un camino de todos los días
Podríamos pensar:
“Claro, la Virgen se les apareció; para ellos era más fácil creer y seguir adelante.”
Tal vez. Pero no olvidemos que la Virgen también nos habla a nosotros cada día, y el Señor continuamente nos invita a vivir la conversión y a perseverar en ella, porque la conversión es un camino de todos los días.
Hermanos, si estoy viviendo una vida de mentiras, esta novena es una gracia. Si estoy viviendo una vida desordenada, con adicciones al alcohol, a la pornografía, al celular o a la televisión, este es un tiempo de gracia. Si estoy viviendo engañado, este es un tiempo de kairós, un tiempo oportuno de Dios.
Hoy en el Evangelio, Jesús nos habla de permanecer en Él y dar mucho fruto.
«La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y sean así discípulos míos».
Permanecer en Él significa perseverar en la gracia. Además, Él dice:
«Ustedes no pueden hacer nada fuera de mí».
La Sagrada Escritura y la perseverancia
La Sagrada Escritura nos habla claramente de la perseverancia:
- «El que persevere hasta el fin, ese se salvará.» (Mt 24,13)
- «Corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fijos los ojos en Jesús.» (Hb 12,1-2)
- «Es necesario orar siempre sin desanimarse.» (Lc 18,1)
- «Perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.» (Hch 2,42)
Por supuesto, en el camino nos equivocamos, caemos y nos alejamos. Pero sabemos que ahí están los sacramentos para ayudarnos a recuperar la fuerza, la fe y la gracia.
¿Cuándo fue la última vez que acudiste al sacramento de la reconciliación? Está accesible para todos y es gratuito. ¿Por qué esperar? Los sacramentos nos ayudan a perseverar en el buen camino y en la fe.
Perseverar también transforma nuestra vida
Científicamente se dice que lo que hacemos durante 21 días se convierte en hábito.
La Sagrada Escritura nos enseña, a través de los tiempos de prueba y preparación, que lo que se practica durante 40 días transforma nuestra actitud.
Como fruto de esta novena:
- ¿estás dispuesto a rezar el Rosario durante 40 días?
- ¿a dejar discusiones innecesarias?
- ¿a evitar palabras negativas?
- ¿a luchar contra una adicción?
- ¿a practicar obras de caridad, espirituales o corporales?
¿Qué te pide el Señor en este momento? ¿Qué te inspira María en tu corazón?
Perseverar en comunidad y con gratitud
Para perseverar se necesita disciplina. También puede ayudar tener un amigo espiritual que rece por ti. Lo hermoso de nuestra fe es que no estamos solos: somos una comunidad que se sostiene mutuamente.
Además, en la perseverancia debemos aprender a celebrar las pequeñas victorias y a vivir con un corazón lleno de gratitud.
Pidamos al Señor, en la Eucaristía, la gracia de la perseverancia, para vivir cada momento con gratitud y alegría.
Oración final a Nuestra Señora de Fátima
Oh Virgen Santísima de Fátima,
Enséñanos a perseverar en la fe,
a no desanimarnos en las pruebas,
y a mantenernos firmes en el amor a tu Hijo.
Danos un corazón generoso
para ofrecer nuestros pequeños sacrificios,
y una voluntad fuerte
para elegir siempre el bien.
Acompáñanos en nuestro camino de conversión,
y ayúdanos a rezar con fidelidad el Santo Rosario,
para que, guiados por tu mano,
lleguemos a la alegría de la salvación.
Amén

